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jueves, 10 de julio de 2014

El amor es la fuerza que Dios deposita en el corazón de todos los seres humano



Una de las evidencias del amor es la fuerza. El valor que mostramos para luchar por lo que amamos…

La fortaleza para defender lo que más apreciamos, enfrentar desafíos, superar barreras, derribar obstáculos…

Cuando el amor es auténtico surge con la fuerza de la audacia, el atrevimiento, la osadía que nos lanza a correr riesgos para conquistar lo que amamos; es en esa entrega sin condiciones donde descubrimos una fuerza y valor desconocidos.

El amor nos da el valor de: 
- Luchar por nuestros sueños. 
- Dar la vida por los que llevamos en el corazón. 
- Modificar nuestra propia existencia. 
- Cambiar nuestra manera de vivir. 
- Rebasar el límite de nuestras potencialidades.

El amor nos da la fuerza:
- Para respetar a los seres que amamos.
- Para sonreír a pesar de las adversidades. 
- Para pedir humildemente perdón. 
- Para comprender. 
- Para perdonar. 

El amor nos da el poder: 
- Para manifestar nuestras emociones. 
- Para alcanzar lo que parecía imposible. 
- Para convertir nuestros sueños en realidades. 
- Para morir y de vivir por un ideal.

El amor nos transforma en seres superiores, despierta nuestra capacidad de asombro, nos da la sensibilidad de la contemplación, nos impulsa a niveles infinitos, nos da la fuerza para recorrer nuestra vida con un espíritu invencible y nos impulsa a alcanzar lo imposible. 

El amor es la fuerza que Dios deposita en el corazón de todos los seres humanos. Nos corresponde a cada uno, decidir vivir como un paladín o un cobarde, como un conquistador o un conformista, como un ser excelente o un mediocre, como un ser lleno de luz o alguien que permanece por siempre en la penumbra.

El amor nos da la fuerza para atrevernos a ser auténticos colaboradores en la grandeza de los planes de Dios.

Sólo con el amor de Dios en mi corazón podré:
- Amar a mi prójimo como a mí mismo.
- Luchar adecuadamente por mis hijos.
- Cuidar de mis padres. 
- Ayudar a que mi cónyuge sea feliz. 
- Perdonar realmente a mi enemigo. 
- Vivir en paz con los hombres, conmigo mismo y con Dios.

¿Tienes la fuerza para amarte a ti mismo, a los demás y de convertirte en el ser que estás llamado a ser? 

“No hace falta que respondas, por experiencia sé que sin la fuerza del amor de Dios en tu corazón, es totalmente imposible”

Tu corazón se llenará de paz, amor y gozo



Lo importante no es si quieres o no doblar tus rodillas y confesar que Jesucristo es el Señor.

Lo importante es que lo hagas aqui, antes de que partas de este mundo para ir a Su presencia.

Porque en definitiva un día tendrás que doblar tus rodillas para confesar que Jesucristo es el Señor, pero si no lo hiciste durante tu vida, ya no servirá de mucho.

“Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que estan en los cielos (los ángeles) y en la tierra (los hombres) y debajo de la tierra (los muertos) ; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre” Filipenses 2 :10-11

Si te decides, hoy vas a encontrar un SALVADOR que te va a recibir con los brazos abiertos. Él te aceptara como su hijo y podrás disfrutar de la vida eterna junto a Su presencia.

Si por el contrario tu orgullo no te permite tomar la decisión, igual tendrás que confesarlo ante el mismo Dios, pero ya no como Salvador, sino como JUEZ. Ya no vas a poder tener más oportunidades, Él te condenará para siempre.

No es cuestión de que QUIERAS, sino de que te DECIDAS. Si te decides hoy, confiesa tus pecados y pídele a Jesús que entre a tu corazón. No solo va a ser la decisión más importante de tu vida, sino que además tu corazón se llenará de paz, amor y gozo.

“La religión solo produce cambio de costumbres en las personas, pero la verdadera transformación se debe producir en lo más profundo del ser humano”

«Jesús se merece, sin ningún género de dudas, ser el Héroe de nuestra vida



Una niñita invitó a su madre a una reunión de padres y maestros que se celebraba en la escuela primaria a la que asistía. Aunque la niña no deseaba que fuera, la madre aceptó la invitación. Sería la primera vez que sus compañeros de clase y su maestra vieran a su madre, y le daba vergüenza su aspecto. A pesar de que era una hermosa mujer, había una gran cicatriz que cubría casi todo el lado derecho de su rostro y la niña le impresionaba tanto que nunca quería hablar acerca de por qué o cómo se la había hecho.

En la conferencia, la gente quedó impresionada con la bondad y la belleza natural de su madre, a pesar de la cicatriz, pero la niña seguía avergonzada y se ocultó de todos. Sin embargo, se mantuvo a una distancia que le permitía escuchar lo que decían su madre y su maestra en una conversación, y esto fue lo que oyó: –¿Cómo se hizo esa cicatriz en la cara? Le preguntó la maestra. La madre respondió: –Cuando mi hija nació, se incendió la habitación en la que dormía. Todos tenían demasiado miedo de entrar, porque el fuego estaba fuera de control, de manera que me arriesgue y entré. Cuando corría hacia su cuna, vi que caía una viga del techo y me lance sobre mi hija para protegerla. El golpe me dejó inconsciente, pero gracias a Dios, entró un bombero y nos salvó a las dos. Esta cicatriz me acompañará por siempre, pero nunca lamentaré haber hecho lo que hice.

En ese punto, la niña se dio cuenta del sacrificio que su madre había hecho para salvarla y corriendo hacia ella con lágrimas en los ojos, la abrazó y la tomó de la mano durante el resto del día.

Esta historia, me recuerda que también cuando estemos ante la presencia de Jesús podremos ver las cicatrices en sus manos, sus pies y costado. Y que Él, como la madre de la historia puso su vida para salvarnos de la muerte eterna.

Los hombres, sabemos reconocer los actos de valor y damos medallas de honor y declaramos héroes, a todos aquellos que han hecho algo por el bien de los demás, arriesgando su propia vida.
¿Serías capaz de reconocer como héroe, a Aquél que murió en la cruz del calvario para salvarte de la muerte eterna?

«Jesús se merece, sin ningún género de dudas, ser el Héroe de nuestra vida»

Que éste sea el mejor día de tu vida, bendecido por el amor de Dios”



No te detengas en lo malo que has hecho; camina hacia lo bueno que puedes hacer.

 

No te culpes por lo que hiciste, decide no repetirlo.

 No te mires con tus ojos, contémplate con la mirada de quien amas.

 No pienses en lo largo que es el camino de tu transformación, sino que en cada paso que des estarás más cerca de ser lo que quieres ser.

 No confíes en tus propias fuerzas; pon tu vida en manos de Dios.

 No trates que otros cambien; comienza por tu propia vida.

 Deja que el amor te inunde y no te defiendas de él.

 Sólo contempla la meta y no veas lo difícil que es alcanzarla.

 Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo.

 No sufras hoy por lo que viene, recuerda que "cada día tiene su propia finalidad”.

 Busca alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe.

 Ante cualquier provocación, trata de responder en lugar de reaccionar.

 Si tu felicidad y tu vida dependen de alguien que no es Dios, estás apoyando la escalera en la pared equivocada.

 Aprende a mirarte con amor y respeto.

 Vivir Sirviendo, Vivir Amando.

 

Que éste sea el mejor día de tu vida, bendecido por el amor de Dios”



“No subestimes las gotas, porque millones de ellas forman un océano.



Un gran incendio se desató en un bosque de bambú. Las llamas alcanzaban grandes alturas. Un pequeño picaflor fue al río, mojó sus alas y regresó sobre el gran incendio, agitándolas con la intención de apagar el fuego. Incesantemente iba y venía con sus alas cargadas de agua. Los otros animales observaban sorprendidos la actitud de la pequeña ave y le preguntaron:

- Oye, ¿por qué estás haciendo eso? ¿Cómo es posible? ¿Cómo crees que con esas gotitas de agua puedes apagar un incendio de tales dimensiones? ¡Jamás lo podrás lograr!

El picaflor con una gran ternura respondió: El bosque me ha dado todo, tengo un inmenso amor por él. Yo nací en este bosque que me ha enseñado el valor que tiene la naturaleza. Este bosque me ha dado todo lo que soy y tengo. Este bosque es mi origen y mi hogar, por eso y aunque no lo pueda apagar, si es necesario voy a dejar mi vida lanzando gotitas de agua, llenas de amor.

Los otros animales entendieron el mensaje del picaflor y entre todos le ayudaron a apagar el incendio.

Cada gotita de agua puede apaciguar un incendio. Cada acción que con amor y entusiasmo emprendemos, se reflejará en un mañana mejor.

“No subestimes las gotas, porque millones de ellas forman un océano. Todo acto que con amor realizamos, regresa a nosotros multiplicado”

No hay huellas de tus pisadas Porque te llevo en mis brazos…



En una noche estrellada
Que con Jesús caminaba,
Junto a la orilla del mar
Bajo una luna plateada.

Soñé que veía en los cielos
Mi vida representada,
En una serie de escenas
Que en silencio contemplaba.

Dos pares de firmes huellas
En la arena iban quedando,
Mientras con Jesús andaba
Como amigos conversando.

Miraba atento esas huellas
Reflejadas en el cielo,
Pero algo extraño observé
Y sentí gran desconsuelo.

Observé que algunas veces
Al reparar en las huellas,
En vez de ver los dos pares
Veía solo un par de ellas.

Y observaba también yo
Que aquel solo par de huellas,
Se advertía mayormente
En mis noches sin estrellas.

En las horas de mi vida
Llenas de angustia y tristeza,
Cuando el alma necesita
Más consuelo y fortaleza.

Pregunte triste a Jesús
Señor… Tú haz prometido,
Que en mis horas de aflicción
Siempre andarías conmigo.

Pero noto con tristeza
Que en medio de mis querellas,
Cuando más siento el sufrir
Veo sólo un par de huellas.

¿Dónde están las otras dos?
Que indican tu compañía,
Cuando la tormenta azota
Sin piedad la vida mía.

Y Jesús me contestó
Con ternura y comprensión,
Escucha bien hijo mío
Comprendo tu confusión.

Siempre te amé y te amaré
Y en tus horas de dolor,
Siempre a tu lado estaré
Para mostrarte mi amor.

Más si ves solo dos huellas
En la arena al caminar,
Y no ves las otras dos
Que se debieran notar.

Es que en tu hora afligida
Cuando flaquean tus pasos,
No hay huellas de tus pisadas
Porque te llevo en mis brazos…


Díselo hoy. Mañana puede ser muy tarde”


La historia cuenta que un chico llamado Hugo nació enfermo, con sus capacidades mentales disminuidas. Con 17 años, poco podía hacer por si solo y vivía bajo el cuidado de su madre.

Cierto día sintió la necesidad de salir a pasear solo, al pasar por un negocio de música, notó la presencia de una chica y quedó impactado por su belleza, sin mirar otra cosa que no fuera a ella, abrió la puerta y entró.

Ella lo miró y le dijo sonriente: "¿Te puedo ayudar en algo?" Hugo se quedó sin palabras, atónito ante tanta belleza. Y sólo sentía amor hacia ella. Sin saber qué decir, preguntó los precios de los CD y compró uno al azar.

La chica le sonrió mientras le envolvía el CD. Hugo lo tomó y salió corriendo. Desde ese momento, ni un solo día dejó de visitar el negocio y, con la excusa de comprar un CD. lo que quería era ver a esa chica por la que sentía un profundo amor.

Ella siempre se los envolvía sonriente y él se los llevaba a su casa y los guardaba en su habitación. Su deseo era invitarla a salir pero lo traicionaba su timidez y aunque cada día lo intentaba no pudo hacerlo.

Su mamá se enteró de lo que ocurría e intentó animarlo, así que al siguiente día, Hugo se armó de coraje y se dirigió a ella. Como todos los días compro otra vez un CD y, como siempre, ella se lo envolvió.

El tomó el CD y mientras ella estaba ocupada, dejó su número de teléfono rápidamente anotado en el mostrador y salió corriendo de la tienda. Pasaron varios días y Hugo no volvió, por lo que la chica llamó al teléfono que le había dejado. Su mamá contestó. Cuando ella preguntó por Hugo, la madre llorando desconsolada, le dijo que su hijo había muerto.

 Más tarde; la mamá entró al cuarto de su hijo donde comenzó a ordenar sus cosas, para su sorpresa vio que había cantidades de CD envueltos, ninguno estaba abierto. Le causó curiosidad verlos de esa manera y comenzó a revisarlos. Al abrir el primero noto que junto al CD, había un pequeño papel que decía: "Hola, eres muy guapo, ¿quieres salir conmigo?" Sofía.

Con gran emoción, la madre abrió los demás y siempre encontró la misma nota con las mismas palabras.

“No esperes demasiado para decirle a ese alguien especial lo que sientes en tu corazón. Hoy tienes la oportunidad de pedirle a Jesús que sea el Señor de tu vida, que perdone tus pecados y que venga a morar dentro de ti. Díselo hoy. Mañana puede ser muy tarde”

miércoles, 9 de julio de 2014

Si no hubiese sido por mi necesidad, no sabría lo que es pedirte..




Si no hubiese sido por mi necesidad, no sabría lo que es pedirte...

Si no hubieses permitido la enfermedad, no conocería la sanidad...

Si no hubiese sido por la preocupación, no sabría lo que es confiar en Ti…

Si no hubieses permitido la pobreza, no sabría lo que es tu provisión…

Si no hubiese sido por la ofensa, no sabría lo que es perdonar…

Si no hubieses permitido el dolor, no conocería tu consuelo…

Si no hubiese sido por la angustia, no sabría lo que es tu paz.

Si no hubieses permitido el aguijón, no conocería la suficiencia de tu gracia…

Si no hubiese sido por el desacuerdo, no sabría lo que es someterme…

Si no hubieses permitido el obstáculo, no conocería tu solución…

Si no hubiese sido por el aprieto de mucha gente, no sabría lo que es apartarme contigo a descansar un poco…

Sin no hubiese sido por la montaña, no habría aprendido a vivir en las alturas…

Si no hubiese sido por llorar sobre tu hombro, no sabría lo que es tu mano enjugando las lágrimas…

Si no hubieses permitido las dificultades, no conocería la fe en tus promesas…

Si no hubiese sido por la imposibilidad, no sabría lo que es descansar en Ti…

Sin mi debilidad, no habría aprendido a vivir en tu poder…

Si no hubieses permitido la muerte, no sabría lo que es la vida eterna…

Sin la oscuridad, no habría aprendido a vivir por fe…

Sin la soledad no hay intimidad contigo…

Sin mi ignorancia, no habría aprendido a buscar tu sabiduría.
 
Si no hubiese sido por el desierto, no sabría lo que son tus manantiales…

Sin tus demoras, no habría aprendido a esperar en Ti.

Sin las pruebas, no habría aprendido a soportar con paciencia…

Sin perdición, no hay salvación…

¿Quién como Tú? Si no hubiese pasado todo esto, no te tendría como te tengo ahora…
Así que, ¡Gloria a Ti por todo! 
 
Anónimo


Le pedí a Dios que me ayude AMAR A OTROS, como ÉL AMA



Le pedí a Dios que me quitara el ORGULLO, me dijo “NO” 
Eso no es algo que yo debo quitarte, sino que tú tienes que ENTREGAR

Le pedí a Dios que me concediera PACIENCIA, me dijo “NO”
La paciencia es producto de la tribulación, no se concede, se CONQUISTA.

Le pedí a Dios FELICIDAD, me dijo “NO”  
Yo te doy las BENDICIONES, la FELICIDAD depende de ti.

Le pedí a Dios que me evitara todo DOLOR, me dijo “NO”
El dolor y el sufrimiento, te APARTAN de las preocupaciones mundanas y te ACERCAN a MÍ.

Le pedí a Dios, que hiciera CRECER MI ESPÍRITU, me dijo “NO”
Debes CRECER integralmente, YO te daré la ayuda que necesitas.

Le pregunté a Dios si me AMABA, me dijo “SÍ”
Como será el AMOR que tengo por ti que envíe a mi hijo Jesucristo a morir por ti en la cruz del calvario. (Juan 3:16).

Le pedí a Dios que me ayude AMAR A OTROS, como ÉL AMA y me dijo:

“Me haces Feliz, porque estas empezando a aprender"

Acuerdate de lo Bueno


Cuando el cielo este gris, acuérdate cuando lo viste profundamente azul.

Cuando sientas frío, piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.

Cuando sufras una derrota, acuérdate de tus triunfos y de tus logros.

Cuando necesites amor, reviven tus experiencias de afecto y ternura.

Acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría.

Recuerda los regalos que te han hecho, los abrazos y besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han brotado.

Si esto has tenido, lo puedes volver a tener y lo que has logrado, lo puedes volver a ganar.

Alégrate por lo bueno que tengas y por lo bueno de los demás, acéptalos tal cual son; desecha los recuerdos tristes y dolorosos, y sobre todo no tengas ningún rencor, no te lastimes más.

Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad.

Recorre tu vida, detente en donde haya bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez.
Visualiza aquel atardecer que te emocionó.

Revive esa caricia espontánea que se te dio.

Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido, piensa y vive bien.

Allí en tu mente están guardadas todas las imagines; 
¡Y sólo tú decides cuáles has de volver a mirar!.

No hay carga que se nos dé y no tengamos la capacidad de llevar.

Busca siempre vivir el presente aprendiendo del pasado, no cargues con situaciones y problemas que ya han pasado.

Piensa en esto: 
¿Cuál era tu mayor problema hace 10 años? 
Probablemente ahora sea nada.
 
Ahora, si dentro de 10 años tus problemas actuales no van ha ser nada
¿Por qué vivir tristes por ellos?

Madre Teresa de Calcuta

“No te pierdas la bendición de observar las pequeñas cosas que ocurren a tu alrededor



Cierto hombre susurró, Dios, háblame... 
Y el árbol cantó.
Pero el hombre no oía.

Habló más fuerte, ¡Dios, háblame! y un rayo cruzó el cielo…
Pero el hombre no escucho.
 
Miró a su alrededor y dijo: ¡Dios, permite que te vea! 
Y una estrella se iluminó con gran resplandor… Pero el hombre no la vio.

Entonces gritó: ¡Dios, muéstrame un milagro! 
Y en ese momento nació un niño… Pero el hombre no se dio cuenta.

Luego pidió a gritos, con desesperación: ¡Dios haz algo, hazme saber que estás aquí! 
En ese instante, Dios hizo que una mariposa se posase sobre su hombro...
Pero el hombre la espantó y continuó su camino…

“No te pierdas la bendición de observar las pequeñas cosas que ocurren a tu alrededor. Si te detienes podrás observar a Dios mostrándose en tu vida”

 


Así es una mujer



Cuando Dios se dispuso a hacer a la mujer, ya había llegado al sexto día de trabajo.
Un ángel se le acercó y le dijo: - Dios, ¿Por qué dedicas tanto tiempo a esta criatura?

-¿Has visto mi Hoja de Especificaciones para ella?, le respondió, fíjate bien:

Debe ser completamente lavable. Debe tener más de 200 piezas movibles, todas cambiables y ser capaz de funcionar con una dieta basada en cualquier cosa. Tener un regazo que pueda acomodar cuatro niños al mismo tiempo.
Debe ser capaz de dar besos que puedan curar desde una rodilla raspada hasta un corazón roto.
Y tendrá que hacerlo todo, solamente con dos manos.

El ángel se maravilló de los requisitos.
-Solamente dos manos… ¡Imposible!

-Es demasiado trabajo para un día, espera hasta mañana para terminarla , dijo el ángel.
No, ni hablar, dijo el Señor. Estoy tan cerca de terminar esta creación, que por cierto, es mi favorita- que voy a terminarla hoy mismo.

Además, esta criatura se cura sola cuando está enferma y puede trabajar jornadas diarias de 18 horas.

El ángel se acercó más y tocó a la mujer.
La has hecho muy suave, Señor. Sí, es suave dijo Dios, pero la he hecho también fuerte. No tienes ni idea de lo que puede aguantar o lograr.
-¿Será capaz de pensar? preguntó el ángel.

Dios contestó: -No solamente será capaz de pensar sino también de razonar, argumentar y negociar.

El ángel entonces notó algo y extendiendo su mano tocó la mejilla de la mujer.
-Señor, parece que este modelo tiene una fuga, dijo… Ya me parecía a mí que estabas tratando de ponerle demasiadas cosas.
-Eso no es ninguna fuga, es una lágrima, contestó el Señor. 
-Y ¿para qué sirven las lágrimas, preguntó el ángel?

-Las lágrimas son su manera de expresar su alegría, su pena, su desengaño, su amor, su soledad, su sufrimiento, y su orgullo.

Esto impresionó mucho al ángel. 
-Eres un genio, Señor, pensaste en todo. La mujer es verdaderamente maravillosa.

-Lo es; la mujer tiene detalles y capacidades que maravillan a los hombres. 
Aguantan dificultades, llevan grandes cargas, pero al mismo tiempo rebosan felicidad, amor y dicha. 
Sonríen cuando quieren gritar. Cantan cuando quieren llorar. Lloran cuando están felices y ríen cuando están nerviosas.

Luchan por lo que creen. Se enfrentan a la injusticia.
No aceptan un “no” por respuesta cuando ellas creen que hay una solución mejor.

Se privan de cualquier cosa, para que su familia pueda tener aquello que necesita. 
Acompañan a sus amigas al médico cuando ellas tienen miedo de ir solas. 
Aman incondicionalmente.

Lloran cuando sus hijos triunfan y se alegran cuando sus amistades consiguen premios. 
Son felices cuando otros también lo son.

Sufren con la pérdida de un ser querido y cuando todos piensan que ya no les quedan más fuerzas, es cuando más fuertes son. 
Saben que un beso y un abrazo pueden ayudar a curar un corazón roto.

“Sin embargo, la mujer tiene un gran defecto: a menudo se le olvida lo mucho que vale”

 

Mi mamá mi mejor Amiga“No dejes pasar este día sin decirle a tu madre TE AMO”


Estaban dos amigos tomando un café y mientras conversaban uno de ellos comentó: 
-Mi madre me llama constantemente a la oficina, por cualquier cosa y siempre acaba pidiéndome que vaya a conversar con ella. Es terrible, siempre las mismas quejas, que se siente sola, que le duele esto, lo otro...
La verdad es que voy muy poco a visitarla y creo que es porque me molesta su forma de ser. 
Ya sabes como son los viejos; cuentan las mismas cosas una y otra vez y yo estoy muy ocupado.
Tu ya sabes que siempre me falta tiempo, los compromisos de trabajo, mi esposa, mis hijos, mis amigos. No tengo tiempo para dedicárselo como ella quiere.



El amigo que lo escuchaba con mucha seriedad, le respondió:
-Yo en cambio, converso mucho con mi mamá; cada vez que estoy triste, voy para pasar un rato con ella; cuando me siento solo o cuando tengo un problema y necesito fortaleza, voy a visitarla y ella me reconforta, me anima y siempre termino sintiéndome mucho mejor.
-Supongo que tu eres mejor persona que yo, dijo sincerándose el primero.
- No creas, soy igual que tu, o al menos lo era. 
Porque la verdad es que visito a mi mamá en el cementerio. Murió hace tiempo, mientras estuvo conmigo yo tampoco iba a conversar con ella, pensaba y sentía lo mismo que tú. Y no sabes cuanta falta me hace ahora su presencia, cuánto daría ahora por sentir las caricias que con tanto amor me prodigaba y que yo estúpidamente rechazaba porque pensaba que ya no era un niño.
Cuánta tristeza me da no haber escuchado sus consejos. ¡Yo sé lo que hago! le gritaba. Y por no escucharla, cometí un montón de errores. 
Ay amigo, si supieras como la extraño. Ya es tarde, pero ahora me doy cuenta de que fue mi mejor amiga.
Yo tampoco tenía tiempo, mis ocupaciones eran tantas que casi no la visitaba y cuando lo hacía, era solo por unos minutos. Sin embargo, ahora que ya no está le dedico muchísimo tiempo, pero sintiéndome culpable y miserable. 

Fíjate que necio, cada vez que sentado en la tierra fría del camposanto miro su foto en el mármol gris, puedo leer las palabras que mande grabar, “Te amo” Sin embargo ella nunca las escuchó de mis propios labios.

Por eso cada vez que la visito le pido a ella y a Dios que me perdonen por haber sido tan duro, por haberla tratado mal, por haberle gritado, por ser tan brusco, tan hipócrita, y por el poco afecto que  le di. Pero no hay respuesta, solo silencio y cuando una brisa acaricia mis mejillas, siento que ella me perdona y a pesar de todo se que me sigue amando con todo su corazón.

Mirando a su amigo con los ojos llenos de lágrimas, le dijo: - Discúlpame, no quería avergonzarte, pero si de algo te sirve mi experiencia, conversa con ella, hoy que la tienes, valora su presencia, agradécele por las virtudes que seguro posee, deja a un lado sus errores, que de una u otra manera, forman parte de su ser. No esperes a que ya no esté contigo, porque entonces el dolor llegará hasta lo más profundo del alma y te darás cuenta que ya nunca podrás hacer lo que dejaste pendiente, será un vacío que nunca podrás llenar. No permitas que te pase lo que me pasó a mí.

De regreso a su oficina, iba pensando en las palabras de su amigo. Cuando llegó, dijo a su secretaria: ¡Por favor, no me pase mas llamadas! Comuníqueme con mi madre y también cancele todas las citas de mi agenda, porque este día lo dedicaré a ella.

“No dejes pasar este día sin decirle a tu madre TE AMO”

“Las personas pueden olvidar lo que les dijiste, pueden olvidar lo que les hiciste



El día 14 de Octubre de 1998, en un vuelo de la línea aérea British Airways tuvo lugar el siguiente suceso: El número de asiento de una dama muy refinada, coincidió con la de un hombre de raza negra. La mujer pidió a la azafata que la colocara en otro sitio, ya que no deseaba sentarse al lado de una persona tan desagradable.                                                                                                                
La azafata le explicó que el vuelo estaba completo, pero que iría a revisar en primera clase por si acaso podía encontrar algún lugar libre.
 
Todos los demás pasajeros observaron la escena con disgusto, no solo por el hecho en sí, sino por la posibilidad de que hubiera un sitio para la mujer en primera clase. La señora se sentía feliz y satisfecha  por el cambio de sitio y porque además ya no estaría cerca de aquel hombre.
 
Minutos más tarde regresó la azafata e informó a la señora: Discúlpeme señora, efectivamente todo el vuelo está completo, pero afortunadamente encontré un lugar en primera clase. No ha sido fácil, porque para hacer este cambio tuve que pedir autorización al capitán y él me dijo que no se podía obligar a nadie a viajar al lado de una persona que le resultara desagradable.
 
La señora con cara de triunfo, intentó salir de su asiento, pero la azafata en ese momento le dijo al hombre de raza negra: ¿Señor, sería usted tan amable de acompañarme a su nuevo sitio? "Todos los pasajeros del avión se pusieron en pie y ovacionaron la acción de la azafata. 
 
Aquel año, toda la tripulación fue premiada por semejante actitud y gracias a ese hecho, la empresa British Airways se dio cuenta que no le había dado demasiada importancia a la capacitación de su personal en el área de atención al cliente, la empresa hizo cambios de inmediato; desde ese momento en todas las oficinas de British Airways se lee el siguiente mensaje:

“Las personas pueden olvidar lo que les dijiste, pueden olvidar lo que les hiciste, pero nunca olvidarán cómo los hiciste sentir”

El leñador,bella reflexión ..



Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en un aserradero. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún; por lo tanto, el leñador se decidió practicar toda su experiencia.

El primer día al presentarse al capataz, éste le dio un hacha y le designó una zona de trabajo. El hombre entusiasmado salió al bosque y en un solo día cortó dieciocho árboles. 
-Te felicito, le dijo el capataz; sigue así.

Animado por las palabras del capataz, decidió mejorar su propia marca, de tal modo que esa noche se fue a descansar bien temprano.

Por la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo el empeño, no consiguió cortar más que quince árboles.

Triste por el poco rendimiento, pensó que tal vez debería descansar más tiempo así que esa noche decidió acostarse con la puesta del sol. Al amanecer se levantó decidido a superar su marca de 18 árboles. Sin embargo, ese día sólo corto diez.

Al día siguiente fueron siete, luego cinco, hasta que al fin de esa primera semana de trabajo sólo cortó dos. No podía entender que le sucedía ya que físicamente se encontraba perfectamente, como el primer día.

Cansado y por respeto a quienes le habían ofrecido el trabajo, decidió presentar su renuncia, por lo que se dirigió al capataz al que le dijo: 
-Señor, no sé que me pasa, ni tampoco entiendo por qué he dejado de rendir en mi trabajo.

El capataz, un hombre muy sabio, le preguntó:
 -¿Cuándo afilaste tu hacha la última vez?  
-¿Afilar? Jamás lo he hecho, no tenía tiempo de afilar mi hacha, no podía perder tiempo en eso, estaba muy ocupado cortando árboles. 
Siguiendo los consejos del capataz, el leñador, entre árbol y árbol, empezó a tomarse su tiempo para afilar el hacha; de esa manera pudo duplicar la tala de árboles.

No hace falta que seamos leñadores para darnos cuenta de la buena enseñanza que nos deja esta historia. A nosotros nos ocurre lo mismo, estamos tan ocupados, corriendo de un lado para   otro, que no tenemos tiempo para las cosas verdaderamente importantes de la vida. Y lo peor es que si nos preguntaran a dónde vamos, no sabríamos que responder; aunque de todas formas seguiríamos estando apurados.

Llegamos a fin del día muy cansados y si hiciéramos un balance de nuestras actividades nos daríamos cuenta de que apenas hicimos nada de lo que teníamos que hacer.

Vivimos por impulsos, sin parar, sin pensar, sin programar. Nuestra mente se bloquea, comenzamos a padecer estrés, fatiga crónica, enfermedades de todo tipo, pero seguimos adelante sin pensar que quizás deberíamos hacer un alto en el camino para reconsiderar por qué hacemos lo que hacemos.

Cuando reconozcas que no puedes más, piensa en parar unos minutos y pedirle a Dios que maneje tu vida, que te ayude a programar tu agenda diaria. Te puedo asegurar que si en verdad esperas en Él, podrás hacer mucho más de lo que haces y con mayores y mejores resultados. 
 
“Estamos tan preocupados por llegar pronto a nuestro destino, que nos olvidamos de mirar y disfrutar del paisaje"  Eclesiastés Capítulo 3

El Eco de la Vida



Un niño y su padre caminaban entre las montañas. De repente, el hijo tropezó y cayó al suelo gritando Aaahhh!
Para su sorpresa, oyó una voz a lo lejos que gritaba como él.

Con curiosidad el niño preguntó: ¿Quién está ahí?
¿Quién está ahííí…? Le respondieron.

Molesto con la respuesta, el niño gritó: ¡Cobarde! Pero le respondieron de la misma manera: ¡Cobardeee…!

El niño desconcertado le preguntó a su padre: -¿Qué sucede papá?
El padre, sonriendo le dijo: Hijo mío, presta atención.

Se levantó y dirigiéndose a la montaña, gritó: ¡Te admiro!
La voz respondió: ¡Te admirooo...!
Volvió a gritar: ¡Eres un campeón!
Y la voz le respondió: ¡Eres un campeónnn...!

El niño estaba asombrado y no entendía. Se llama Eco, le explicó el padre, aunque en realidad es la vida. Te devuelve todo lo que dices o haces. Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestras acciones.

Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor. Si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean. Si quieres recibir una sonrisa, sonríe a los que conoces.

Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida. La vida te dará de regreso, exactamente aquello que tú le has dado. Tu vida no es una coincidencia, es un reflejo tuyo.

Alguien dijo: Si no te gusta lo que recibes de vuelta, revisa muy bien lo que estás dando...

Aprendí y decidí... Y así después de tanto esperar, un día como cualquier otro decidí triunfar... y decidí no esperar que llegaran las oportunidades, sino salir yo mismo a buscarlas.

Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver, decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival eran mis propias debilidades, y que en ellas mismas está la única y mejor forma de superarnos. Aquel día dejé de tenerle miedo a fallar, o perder y empecé a tenerle miedo a no intentar ganar. Descubrí que yo no era el mejor y que quizá nunca lo fui, me dejó de importar quién ganaba o perdía, ahora lo único que me importa es simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. No llegar a una posición, sino mantenerme.

Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener es el derecho a llamar a alguien "Amigo".

Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, el amor es una manera de vivir.

Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas... aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad, desde aquel día ya no duermo para descansar...ahora duermo para soñar.

Dios sabe lo que está haciendo con cada uno de nosotros



Se cuenta que en Inglaterra, había una pareja a la que le gustaba visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Una de sus favoritas era la de antigüedades y en una de sus visitas encontraron una hermosa tacita.

-¿Me permite ver esa taza?, preguntó la Señora, ¡nunca he visto nada tan fino!
En cuanto tuvo en sus manos la taza, ésta comenzó a hablarle: Yo no siempre he sido esta taza que estás sosteniendo. Hace mucho tiempo yo era sólo un montón de barro sin forma. Mi creador me tomó entre sus manos y me amoldó cariñosamente. Llegó un momento en que me desesperé y le grité: Por favor, déjame en paz. Pero sólo me sonrió y me dijo: Aguanta un poco más, todavía no he terminado. Después me puso en un horno. Yo nunca había sentido tanto calor. Me pregunté por qué mi creador quería quemarme, así que toqué la puerta del horno y a través de la ventana del horno pude leer los labios de mi creador que me decía: Aguanta un poco más, todavía no he terminado.

Finalmente, mi creador me tomó y me puso en una repisa para que me enfriara. Así está mucho mejor, me dije a mí misma; pero apenas me había enfriado un poco, ya me estaba cepillando y pintando. El olor de la pintura era horrible. Sentía que me ahogaba. Por favor detente gritaba yo, pero mi creador sólo movía la cabeza haciendo un gesto negativo y decía: Aguanta un poco más, todavía no he terminado.

Por último dejó de pintarme, pero otra vez me metió a otro horno. No era un horno como el anterior, sino que era mucho más caliente. Estaba segura que me sofocaría y que acabaría rompiéndome en mil pedazos, le rogué y le imploré que me sacara, grité, lloré, pero mi creador sólo me miraba diciendo: Aguanta un poco más, todavía no he terminado. Después de una hora de haber salido del segundo horno, me dio un espejo y me dijo: Mírate, ésta eres tú.

Yo no podía creerlo, esa no podía ser yo. Lo que veía era realmente hermoso. Mi creador nuevamente me dijo: Yo sé que te dolió todo este proceso, pero si te hubiera dejado como estabas, sólo serías un trozo de barro seco. Sé que te causó mucho dolor, que los gases de la pintura te causaron mucha molestia, pero de no haberte pintado no tendrías color. Y si yo no te hubiera puesto en el segundo horno, no hubieras sobrevivido mucho tiempo, porque tu dureza no habría sido lo suficiente para resistir. Ahora eres un producto terminado, eres exactamente lo que tenía en mi mente cuando te comencé a formar.

“Dios sabe lo que está haciendo con cada uno de nosotros. Él es el artesano y nosotros somos el barro con el cual trabaja. Él nos amolda y nos da forma para que lleguemos a ser una pieza perfecta y podamos cumplir con Su voluntad” ROMANOS 8: 28 - 29